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Centro Interdisciplinario de Estudios Inútiles
Hacia la valorización de lo que a nadie le interesa
Hacia la valorización de lo que a nadie le interesa
13.7.10
Publicado por Revista de Estudios Inútiles
EN el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.
Lo siguiente no será un análisis del poema en sí mismo; de hecho, éste es sólo una excusa para plantear un tema que realmente no necesitaba de la genialidad del poeta chileno: a saber, que este poema fue expuesto en el presente escrito con letra 'Georgia' que tiene una apariencia más manufacturada que las otras disponibles.
Este tipo de letra particular suele usarse en muchos diarios (La Nación Argentina, La Tercera, El Mostrador, El Mercurio, etc.), logos de tiendas de libros, diversos blogs de literatura y hasta en el caso de un eBook (un dispositivo que permite leer libros virtuales) llamado Kobo que con el fin de "otorgar una gran experiencia lectora" usa como fuente una tipografía tipo 'Georgia' para presentar los libros virtuales en la pantalla.
Pareciera ser que el acto de leer se nutre de una estética determina que hace de éste un símbolo reconocido socialmente. En ésta, y dado que el acto es leer, la tipografía juega un rol fundamental, y como vemos, ésta pareciera estar bien definida. Pero llama la atención este consenso en torno a la tipografía tipo 'Georgia', ya que hay muchas otras disponibles... ¿Por qué el uso de esta tipografía, y no de otra? Si al final lo que importa del asunto es que el texto pueda ser legible.
Remitirse a la pregunta por el sentido de por qué se escoge esta tipografía es un mundo que se nos abre ante nuestros ojos; un mundo en el cual podemos ir descubriendo, detalle tras detalle, la construcción de ciertas prácticas que son tan cotidianas que en realidad ni nos percatamos de ellas.
El estudio del uso de esta tipografía posiblemente no sea de interés masivo (al menos en un principio), no reciba financiamiento de ningún mecenas y probablemente no cambiará al mundo por sí mismo. Es una locura, es buscarle la quinta pata al gato cuadrúpedo. Pero qué son acaso las cosas que tenemos hoy, una confluencia de voluntades e ideas revolucionarias que en muchos casos se enfrentaron a la oposición del mundo, quizás no oposición como opuesto, sino oposición verdadera, esa oposición teñida con el color de la indiferencia.
21.6.10
Publicado por Revista de Estudios Inútiles
(Extraido de http://www.facebook.com/notes/antonio-j-baeza/las-industrias-y-los-talleres/437785036954)
Las industrias son grandes, majestuosas, ocupan grandes terrenos. Los tapan de concreto, de metal. Tapan, también, el cielo con humo. Son el ícono del avance de una civilización. Ya sea si ésta tiene su propia industria, ya sea si un país extranjero potente viene a ponérsela (interprétese como se quiera). Una industria tiene muchos trabajadores. Y unos cuantos ejecutivos. Y menos jefes. Mucha gente, pero pocos lazos. El trabajador conoce a su supervisor, con suerte a un jefe menor, pero nunca a su jefe mayor.
Los talleres son pequeños, modestos, algo informales. No son invasivos. Ocupan lugares pequeños, a menudo sin alterar mucho el paisaje que los alberga. En ellos trabaja poca gente. Todos se conocen, todos conocen al jefe.
Las industrias producen todo en serie. La mecanización es la clave. El humano es lento, costoso, alega y comete errores. Muchos errores. Las máquinas, las tecnologías, son las que ponen el talento. La figura clave es el obrero. O más bien, la figura no-clave. Es "lo reemplazable", lo que se puede transar. Lo que se puede despedir, descuidar o pasar a llevar. Lo central son las máquinas.Y entre ellas, la máquina obrera. Las industrias producen de acuerdo a lo que unos pocos deciden en las cúpulas. Los que trabajan allí sólo trabajan según las prioridades que otros consideran. La industria es lo menos democrático que hay. Sea en una sociedad capitalista o socialista. Una asamblea de 500 personas nunca será democrática, pues siempre quedará alguien en silencio que será, más encima, tildado de que "no participa" y todo eso.
En los talleres, las cosas se producen en forma irrepetible. La clave no es la mecanización, sino que la artesanía. La figura, en tanto, es el artesano. Los artesanos sólo arman, moldean o producen; también hacen arte. Todo se acuerda en vivo y en directo con quien solicita el servicio, según los criterios de los mismos que se ensucian las manos haciendo lo que se ha encargado. Las máquinas ahora son las no-claves. Son ellas las que son reemplazables, las que no son nada sin los irremplazables, los artesanos. Así, cada obra producida en un taller es algo único, una obra de arte. Sin embargo, en el taller no se desprecia el aporte de la tecnología. Aunque nunca estará sobre el talento humano.
Las industrias no sólo son aquellas con chimeneas y grandes máquinas físicas. Los colegios son industrias. Las universidades son industrias. La ciencia, incluso, es una industria. Las sociedades occidentales transformaron todo en industria. Todo es despersonalizado. Todo es mecanizado. Las máquinas no sólo son las de metal o las de fibra óptica. Las teorías son máquinas. Los reglamentos son máquinas. Los prejuicios son máquinas. Y tal como las máquinas físicas, seguirán ahí, irremplazables, en su puesto esencial, mientras el humano irá siendo ocupado y desechado.
¿Por qué no hacer esfuerzos para que los talleres constituyan una alternativa para las personas? Si las escuelas fueran talleres, los profesores y profesoras serían maestros, serían una especie de sensei, esos que enseñan pero no con modelos mecánicos, sino que con lazos afectivos, siendo ejemplos, con cuidado, tal como se enseña un arte. No enseñan a ser seres industriales, sino que seres de taller. Nos enseñarían a ser artesanos. Y si las comunidades comenzaran a crear talleres, a producir, irían en un camino mucho más contundente hacia la autonomía y el desarrollo. Incluso, ya no pelearíamos por quien entra a la universidad, porque los talleres serían la gran alternativa, el verdadero lugar para aprender a hacer y a ser, sin andar seleccionando alumnos. Simplemente, acogiendo.
He sido muy breve y es seguro que se me considerará un utópico y un loco. A. J. Baeza.
7.6.10
Publicado por Revista de Estudios Inútiles
3.6.10
Publicado por Revista de Estudios Inútiles
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Este concepto se encuentra en plena formación, y más alla de lo peculiar de su nombre, propone la creación y/o visibilización de un conocimiento "que a nadie le interesa", rebelde, sin causa y orgulloso de no tenerla, con tal de establecerse como un contra-poder que al visibilizarse sea capaz de expandir los límites del conocimiento para así construir una sociedad más evolucionada y respetuosa de la diversidad.
Con esta convocatoria para publicar en el primer número de esta revista pretendemos que ésta se pueda convertir en un medio de difusión de ideas novedosas y de cuestionable carácter académico que, desde múltiples ámbitos del Conocimiento en general, y los Estudios Inútiles en particular, y con la perspectiva de contribuir al diálogo (y conflicto) con otras disciplinas, difunda artículos de (in)comprensión y análisis reflexivo-crítico de problemáticas contemporáneas irrelevantes en un amplio rango de materias, además de columnas de opinión, reseñas, comentarios y devenires de conciencia varios, entre otros.
Conforme a ello, nos interesa incentivar la publicación de trabajos empíricos y teóricos, rigurosos o no, relacionados con el tópico general "Hacia la conceptualización y valorización de lo inútil". Como este proyecto aún se encuentra en fase inicial, sería de gran interés que muchas voces provenientes de los más dispares orígenes aborden y piensen sobre lo inútil con la máxima libertad posible, con tal de obtener conclusiones novedosas.
En este sentido las temáticas de desarrollo son libres, siempre y cuando aludan a lo "inútil" de forma directa o sutil: pueden variar desde la evolución del fútbol amateur hasta análisis polémicos (y quizás profanos) de ciertos procesos sociales, pasando por el estudio de las anécdotas, datos curiosos o el estudio de lo cotidiano.
Dudas y consultas enviar a: estudiosinutiles@gmail.com