Quisiéramos aclarar a todos nuestros visitantes y, sobre todo, a los interesados en publicar artículos en la revista, que no pretendemos, aquí menos que en ningún otro lugar, generar "verdad" ni mucho menos "acercarnos" a ella. Confiaremos en cada idea que uds. nos expresen en sus artículos, no preocupándonos de si se acerca a una verdad institucionalizada o no.

Esto va más allá del típico construccionismo. Para nosotros, no hay historia, ciencias, filosofía ni lingüística que no sea un conocimiento hegemónico. Nadie nos asegura que Grecia existió; sólo nuestros libros (poder). Nada nos asegura que Neptuno existe y es azul; sólo los documentales de Discovery (poder). Nada nos asegura, incluso, que existen las células. Las vemos en nuestros libros (poder) y en los microscopios (¿Podemos asegurarnos que lo que vemos es lo que está puesto bajo el lente?). Queremos saber otras verdades. Queremos enterarnos de que Cristobal Colón nunca llegó a América, o bien, de que Arturo Prat murió de viejo en una hacienda en San Fernando. Estamos ansiosos por aprender que los organismos vivos no se componen de células, sino que de fibra óptica. Y que 13 x 15 es igual a 2 cuando las ventanas están cerradas. Todo conocimiento, toda estructura que nos parezca lógica, es siempre una herramienta o un vestigio del poder.

Los límites son hegemónicos. Los desafíos a esos límites, lo que nos hace humanos (Padre Hurtado, líder de los mapuches, 2010)