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Revista de Estudios Inútiles
Quisiéramos aclarar a todos nuestros visitantes y, sobre todo, a los interesados en publicar artículos en la revista, que no pretendemos, aquí menos que en ningún otro lugar, generar "verdad" ni mucho menos "acercarnos" a ella. Confiaremos en cada idea que uds. nos expresen en sus artículos, no preocupándonos de si se acerca a una verdad institucionalizada o no.
Esto va más allá del típico construccionismo. Para nosotros, no hay historia, ciencias, filosofía ni lingüística que no sea un conocimiento hegemónico. Nadie nos asegura que Grecia existió; sólo nuestros libros (poder). Nada nos asegura que Neptuno existe y es azul; sólo los documentales de Discovery (poder). Nada nos asegura, incluso, que existen las células. Las vemos en nuestros libros (poder) y en los microscopios (¿Podemos asegurarnos que lo que vemos es lo que está puesto bajo el lente?). Queremos saber otras verdades. Queremos enterarnos de que Cristobal Colón nunca llegó a América, o bien, de que Arturo Prat murió de viejo en una hacienda en San Fernando. Estamos ansiosos por aprender que los organismos vivos no se componen de células, sino que de fibra óptica. Y que 13 x 15 es igual a 2 cuando las ventanas están cerradas. Todo conocimiento, toda estructura que nos parezca lógica, es siempre una herramienta o un vestigio del poder.
Los límites son hegemónicos. Los desafíos a esos límites, lo que nos hace humanos (Padre Hurtado, líder de los mapuches, 2010)
This entry was posted on October 4, 2009 at 12:14 pm, and is filed under
Opinión
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9 de junio de 2010 a las 23:05
Hola, proceso a saludar como en las Islas Andamán: Hya Gi'hia!
Acabo de llegar a mi casa después de haber asistido al Seminario de Psicología Social: "el oficio de investigar", y la conferencia final estuvo a cargo del Dr. Félix Vázquez de Universidad Autónoma de Barcelona.
En idioma del vulgo chileno: fue a toda raja. Ante la crítica hecha por los propios investigados siento que nosotros somos la vanguardia al establecer este espacio, en donde nos liberamos del yugo de la "tiranía metodológica".
De esta forma el fin de la investigación deja de ser el crear verdad, sino que proponer formas de comprender ciertos procesos que implican crear, producir ese proceso que se analiza, ya que el proceso no existe en el mundo, se crea cuando se menciona, se crea cuando se investiga (Vázquez, 2010). Y ese crear debe ser de acuerdo a lo que al autor le haga más sentido, más allá de cualquier formalismo venido desde fuera.
Lo que se hace en las investigaciones empíricas no es descubrir, sólo es ratificar y asumir preconstrucciones previas, y negar lo innegable. Entonces con todo esto cabe preguntarse ¿Quién está mintiendo? ¿El que se asume portador de verdad, o el que se libera de aquello? Y en ese sentido, ¿Cuales investigaciones entonces son las que más valen? Sin duda, las que asumen su condición de creadoras.
Porque construir no es "maquillar", ni "modelar" ni "modificar algo previo"...CONSTRUIR ES CREAR.
El investigar honesto es gozar del banquete del saber sin sentido (y que tampoco necesita definirse). Y en este lugar vaya que se siente honestidad.
15 de junio de 2010 a las 19:13
Hola! En primer lugar felicidades por la página, está muy buena y también sus intenciones.
Sin embargo hay algo que no me queda claro de la idea del ultra-construccionismo, porque en su afán de creación no sé cuáles son los límites en los que este enfoque se posiciona; por ejemplo, puedo pensar lo que quiera sobre un gato pero ese gato sigue siendo gato: las cosas del mundo de lo físico permanecen mientras uno puede crear las elucubraciones que a uno se le ocurran. Y que nosotros también tenemos cerebro, nos enfermamos, sentimos dolor, cosas que parecen verdad, que parecen que sí existen de verdad. Por eso, ¿Cuáles son las limitaciones?